Bien, ya llevaba rato sin actualizar esto. Es el primer cuento que he escrito, si vas a criticar, que sea constructivo, okay?
"Artificial"
Al abrir los ojos, sentí un dolor agudo, me ardían mucho.Todo estaba borroso, apenas y podía moverme. Se empezaron a escuchar pasos, acompañados de una respiración un tanto agitada, fuerzo la vista para ver donde estoy y con quien estoy, él me sonríe...
- Vaya, despertaste más pronto de lo que esperaba, supuse que estarías inconciente por más tiempo, en fin , ¿Como van tus manos, querida?
¿Mis manos? Bajé la mirada con lentitud.. ¿Qué dia...?
-!¿Qué me ....?¡ ¡Ah!
Me ahogué en esos dos gritos, mi boca sangraba y me ardía.. me la estaban cosiendo..
- ¡Oh no! -dijo haciendo una mueca de descontento, con ese rostro que yo tan bien conocía- Linda, ¡mira lo que haz hecho! Tendré que comenzar otra vez.
Se giró y tomó algo de la mesa, lo puso frente a mi, era un espejo. Casí me ahógo con el grito que retube... ¿qué me pasó? Mis labios estan sangrando, con hilos dentro de ellos, mis ojos estan arreglados como suelo hacerlo, delineador y sombra negra, algo de rimel... ¿Qué me estan haciendo? Dejó el espejo de lado y se levantó.
-Cariño, quiero probar algo...
Tomó dos cruces de madera de la mesa, con dos hilos, aparentemente de metal y muy resistentes, en cada uno de los lados, suavemente comenzó a moverlos, sentí un horroróso dolor en mis manos y pies... ¿a estó se refería cuando preguntó por mis manos? Me estaba... me estaba volviento una marioneta... su marioneta.
- ¿Qué dia...? ¿Qué diablos me... me estás haciendo? -apenas y fué un susurro, el hablar me resultaba muy doloroso.
-Sh... no hables, me será más difícil componerte los labios, querida. -suspiro- Sabes, hoy te ves realmente hermosa.
Acercó su rostro al mío lentamente y rosó suavemente mis labios con los suyos, el dolor es penetrante, mis ojos se llenan de lágrimas, el dolor me está quemando, no el físico, si no el interno. Siento a la perfección como las frescas heridas de la noche anterior de abren nuevamente, matando una vez más mi sombrío corazón.
-Vamos, calmate amadamía, se te correrá el maquillaje de los ojos -Me dice con su dulce voz mientras que con suavidad, retira las lágrimas de mis mejillas con su dedo indice- Las muñecas deben verse bonitas, sobretodo tú, tú debes verte hermosa, eres mí muñeca.
-¿Porqué? -preguntó con esfuerzo y dolor.
-No deberías preguntarme... deberías de saber... pero en fin, te lo diré si eso deseas. Lo hago para volverte por completo lo que eres para mi, mi anestecia, mi muñeca, mi amante artificial. Me sorprende que no te dieras cuenta antes... te dí tantas señales, tan claras todas ellas... sí, te tube cierto cariño, pero con el tiempo te volvista la dulce suplente de lo que algún día me completará. Anestesiabas todo mi dolor y mi amargura con tus dulces palabras, con tu amor incondicional, pero solo fue una anestesia, no fue suficiente para mí... lamento eso, sé que prometí que en cuanto dejará de sentir por tí te lo diría y no lo hice, ni lo hubiera hecho si no me lo hubieras pedido de esa forma anoche. Cuando salí de tu casa, me senté en el árbol junto a la puerta, escuchando tu llanto, tus desesperación y aunque no lo creas, me partía el alma escucharte así y más sabiendo que era por mi causa, perocuando te calmaste.. volví a entrar y bueno, supongo que recuerdas lo demás.
Claro que lo recordaba, entró con una toalla mojada en la mano y me la puso en la boca y en la naríz, obligandome a respirarlo, luego me desmayé... lo siguiente que recuerdo es haber amanecido aquí... pero.. eso no contesta mi pregunta principal.
- Lo sé, esto no contesta la pregunta inicial, pero a eso voy querdia. Lo hago porque no todo lo que te dije fue un engaño. Te necesito, te necesimo mucho, como nunca podría llegar a necesitar a alguíen, sí, soy muy... ¿adicto? sí, esa es la palabra, muy adicto a tí. Solo mirandote estoy tranquilo, solo perdiendome en tus ojos conozco la paz, tú belleza consuela todo el dolor que siento -sonrie- Por cierto, te ves preciosa con ese vestido. Mientras dormías, me tomé la libertad de quitartelos arapos con los que estabas vestida anoche y te puse este bello vestido negro, te queda perfecto, de verdad luces preciosa.
De nuevo bajé la mirada para verme, efectivamente, llevaba un vestido de satín negro... maldito, maldito enfermo.... el enfermo al cual amo con toda mi alma... ¿porqué me hacía esto?
-Bueno... ya hablamos bastate -dijo mientras se erguía- debo terminarte para el amanecer, si es antes, mejor.
Caminó hacia una esquina y quito una manta gris de un mueble, erá una silla, muy bella debo decir. En el asiento había un velo negro, lo tomó y regresó a mi lado.
-¿Te gusta? -preguntó señalando la silla- ese será tu "estante", le tayé tu nombre, se ve bastante bien, ¿no te parece?No le contesté, no podía, solo lo miraba, con los ojos llenos de preguntas y de dolor, su mirada se cruzó con la mía por unos segundos, pero fue incapaz de retenarla.
Tomó de la mesa una aguja con hilo metálico, se acercó a mi y on mucho cuidado, comenzó a recoser mi boca, dolía muco, pero no me quejé. Cuando termino, tomó un botecito con maquillaje base para el rostro y lo colocó sobremis labios para cubrir la sangre seca y los puntos que me acababa de hacer, luego tomó un labial y los pintó con cuidado, el dolor me había entumecido la boca, ya no sentía nada. Tomó el velo me lo colocó, de manera en que no me tapará el rostro por el momento.
-Tranquila cariño, ya casi acabo, lo prometo.
Tomó la aguja de nuevo y esta vez, comenzó a coser mis parpados casi a las pestañas, para evitar que cerrára los ojos, el dolo me estaba quemando, pero ya no me quedaba voz para gritar, lágrimas para llorar, vida por la cual luchar. Cuando terminó, se paro detrás de mi, me colocó el velo para que me tapará el rostro, se acercó y me susurró al oido...
-No sentirás más dolor desde ahora... no dejaré que te vuelvan a lastimar como lo he hecho yo, que te rompan el corazón de la forma en la que lo hice yo, pronto vas a estar bien, lejos de todo el dolor, ya no habrá dolor para ti...
Me besó la mejilla y se apartó de mi, fue denuevo a la mesa y agarró una cinta que se veía bastante fuerte, se paró detrás de mi, pasó la cinta alrededor de mi cuella y con mucha fuerza y a la vez, delicadeza, tiró de la soga, ahogandome, alejandome de la vida a la cual nunca parecí haber estado aferada. Comencé a sofocarme, todo se estaba volviendo negro, no sentía nada, era como si estubiera sola, completamente sola, en un vacio, flotando, apretó la cinta de nuevo y más fuerte, mi vida se hiba... Con toda la concentración y esfuerzo que pude lograr en el zenit de mi vida, le escuche decir...
-Adiós mi niña... mi dulce niña... mi bella y querida Lucy, mi amante artificial.
FIN
Lady Amélie von Vampyr
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)