Bien, ya llevaba rato sin actualizar esto. Es el primer cuento que he escrito, si vas a criticar, que sea constructivo, okay?
"Artificial"
Al abrir los ojos, sentí un dolor agudo, me ardían mucho.Todo estaba borroso, apenas y podía moverme. Se empezaron a escuchar pasos, acompañados de una respiración un tanto agitada, fuerzo la vista para ver donde estoy y con quien estoy, él me sonríe...
- Vaya, despertaste más pronto de lo que esperaba, supuse que estarías inconciente por más tiempo, en fin , ¿Como van tus manos, querida?
¿Mis manos? Bajé la mirada con lentitud.. ¿Qué dia...?
-!¿Qué me ....?¡ ¡Ah!
Me ahogué en esos dos gritos, mi boca sangraba y me ardía.. me la estaban cosiendo..
- ¡Oh no! -dijo haciendo una mueca de descontento, con ese rostro que yo tan bien conocía- Linda, ¡mira lo que haz hecho! Tendré que comenzar otra vez.
Se giró y tomó algo de la mesa, lo puso frente a mi, era un espejo. Casí me ahógo con el grito que retube... ¿qué me pasó? Mis labios estan sangrando, con hilos dentro de ellos, mis ojos estan arreglados como suelo hacerlo, delineador y sombra negra, algo de rimel... ¿Qué me estan haciendo? Dejó el espejo de lado y se levantó.
-Cariño, quiero probar algo...
Tomó dos cruces de madera de la mesa, con dos hilos, aparentemente de metal y muy resistentes, en cada uno de los lados, suavemente comenzó a moverlos, sentí un horroróso dolor en mis manos y pies... ¿a estó se refería cuando preguntó por mis manos? Me estaba... me estaba volviento una marioneta... su marioneta.
- ¿Qué dia...? ¿Qué diablos me... me estás haciendo? -apenas y fué un susurro, el hablar me resultaba muy doloroso.
-Sh... no hables, me será más difícil componerte los labios, querida. -suspiro- Sabes, hoy te ves realmente hermosa.
Acercó su rostro al mío lentamente y rosó suavemente mis labios con los suyos, el dolor es penetrante, mis ojos se llenan de lágrimas, el dolor me está quemando, no el físico, si no el interno. Siento a la perfección como las frescas heridas de la noche anterior de abren nuevamente, matando una vez más mi sombrío corazón.
-Vamos, calmate amadamía, se te correrá el maquillaje de los ojos -Me dice con su dulce voz mientras que con suavidad, retira las lágrimas de mis mejillas con su dedo indice- Las muñecas deben verse bonitas, sobretodo tú, tú debes verte hermosa, eres mí muñeca.
-¿Porqué? -preguntó con esfuerzo y dolor.
-No deberías preguntarme... deberías de saber... pero en fin, te lo diré si eso deseas. Lo hago para volverte por completo lo que eres para mi, mi anestecia, mi muñeca, mi amante artificial. Me sorprende que no te dieras cuenta antes... te dí tantas señales, tan claras todas ellas... sí, te tube cierto cariño, pero con el tiempo te volvista la dulce suplente de lo que algún día me completará. Anestesiabas todo mi dolor y mi amargura con tus dulces palabras, con tu amor incondicional, pero solo fue una anestesia, no fue suficiente para mí... lamento eso, sé que prometí que en cuanto dejará de sentir por tí te lo diría y no lo hice, ni lo hubiera hecho si no me lo hubieras pedido de esa forma anoche. Cuando salí de tu casa, me senté en el árbol junto a la puerta, escuchando tu llanto, tus desesperación y aunque no lo creas, me partía el alma escucharte así y más sabiendo que era por mi causa, perocuando te calmaste.. volví a entrar y bueno, supongo que recuerdas lo demás.
Claro que lo recordaba, entró con una toalla mojada en la mano y me la puso en la boca y en la naríz, obligandome a respirarlo, luego me desmayé... lo siguiente que recuerdo es haber amanecido aquí... pero.. eso no contesta mi pregunta principal.
- Lo sé, esto no contesta la pregunta inicial, pero a eso voy querdia. Lo hago porque no todo lo que te dije fue un engaño. Te necesito, te necesimo mucho, como nunca podría llegar a necesitar a alguíen, sí, soy muy... ¿adicto? sí, esa es la palabra, muy adicto a tí. Solo mirandote estoy tranquilo, solo perdiendome en tus ojos conozco la paz, tú belleza consuela todo el dolor que siento -sonrie- Por cierto, te ves preciosa con ese vestido. Mientras dormías, me tomé la libertad de quitartelos arapos con los que estabas vestida anoche y te puse este bello vestido negro, te queda perfecto, de verdad luces preciosa.
De nuevo bajé la mirada para verme, efectivamente, llevaba un vestido de satín negro... maldito, maldito enfermo.... el enfermo al cual amo con toda mi alma... ¿porqué me hacía esto?
-Bueno... ya hablamos bastate -dijo mientras se erguía- debo terminarte para el amanecer, si es antes, mejor.
Caminó hacia una esquina y quito una manta gris de un mueble, erá una silla, muy bella debo decir. En el asiento había un velo negro, lo tomó y regresó a mi lado.
-¿Te gusta? -preguntó señalando la silla- ese será tu "estante", le tayé tu nombre, se ve bastante bien, ¿no te parece?No le contesté, no podía, solo lo miraba, con los ojos llenos de preguntas y de dolor, su mirada se cruzó con la mía por unos segundos, pero fue incapaz de retenarla.
Tomó de la mesa una aguja con hilo metálico, se acercó a mi y on mucho cuidado, comenzó a recoser mi boca, dolía muco, pero no me quejé. Cuando termino, tomó un botecito con maquillaje base para el rostro y lo colocó sobremis labios para cubrir la sangre seca y los puntos que me acababa de hacer, luego tomó un labial y los pintó con cuidado, el dolor me había entumecido la boca, ya no sentía nada. Tomó el velo me lo colocó, de manera en que no me tapará el rostro por el momento.
-Tranquila cariño, ya casi acabo, lo prometo.
Tomó la aguja de nuevo y esta vez, comenzó a coser mis parpados casi a las pestañas, para evitar que cerrára los ojos, el dolo me estaba quemando, pero ya no me quedaba voz para gritar, lágrimas para llorar, vida por la cual luchar. Cuando terminó, se paro detrás de mi, me colocó el velo para que me tapará el rostro, se acercó y me susurró al oido...
-No sentirás más dolor desde ahora... no dejaré que te vuelvan a lastimar como lo he hecho yo, que te rompan el corazón de la forma en la que lo hice yo, pronto vas a estar bien, lejos de todo el dolor, ya no habrá dolor para ti...
Me besó la mejilla y se apartó de mi, fue denuevo a la mesa y agarró una cinta que se veía bastante fuerte, se paró detrás de mi, pasó la cinta alrededor de mi cuella y con mucha fuerza y a la vez, delicadeza, tiró de la soga, ahogandome, alejandome de la vida a la cual nunca parecí haber estado aferada. Comencé a sofocarme, todo se estaba volviendo negro, no sentía nada, era como si estubiera sola, completamente sola, en un vacio, flotando, apretó la cinta de nuevo y más fuerte, mi vida se hiba... Con toda la concentración y esfuerzo que pude lograr en el zenit de mi vida, le escuche decir...
-Adiós mi niña... mi dulce niña... mi bella y querida Lucy, mi amante artificial.
FIN
Lady Amélie von Vampyr
miércoles, 4 de noviembre de 2009
jueves, 3 de septiembre de 2009
"Separación"
Bueno, como verán lo escribí hace mucho...
todo era distinto, vivía engañada.. en fin.
Lo escribí por una situación que se cruzó por el camino que parecía interminable...
No sé que pasará con esa situación, pero ya no afectará como lo hubiese hecho antes...
Fue de las varioas cosas que escribí pensando en él.. en fin.
"Separación" [2/VII/09]
Tanto tiempo llevaba sin escuchar tú voz
y hoy, que por fin lo hago,
la más triste noticia te doy
la noticia de la separación.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Tengo tú sonrisa y tú voz en mi memoria,
mi más bello recuerdo, mi mas hermoso sueño.
Eres mi alma, eres mi vida, mi alegría,
mi esperanza, eres mi dulce agonía.
El sufrimiento sale por nuestros ojos,
empapandonos el rostro con lágrimas de dolor.
La idea de alejarme me asusta...
la idea de perderte me condena...
La idea de separarnos, nos mata...
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Mi mente no olvida el día en el que te encontre,
el día en que comencé a vivir de verdad,
el día que entendí la felicidad,
¿Porqué lloro con tan bello recuerdo?
No es la primera vez que el fin nos asecha,
no es la primera vez que lloramos una supuesta perdida
no es la primera vez amor, que la muerte nos llama
y que la vida nos dispara.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Vampiro del más dulce dolor
¿Qué hiciste para obtener mi corazón?
¿Como lograste enamorar mi alma temerosa?
Gracias a tí, conocí la felicidad,
Por tí, aprendí a amar
y supe lo que era llorar,
eres mi dulce angustía.
De mi mente no te vas, vives en ella,
no hay momento en el que no piense en tí,en tú voz, tú mirar...
La felicidad que no encontre en una vida,
tú me la diste en días.
Contigo comenzó mi vida, mi principio
y junto a tí, acabaré con la misma, mi final.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más.
¿Qué fue lo que hicimos mal?
¿Por qué no nos dejan amar?
Pero ahora, al escucharnos...
el sufrimiento en nuestra voz...
Soy capaz de afirmarque no te dejaré de amar.
Ahora que lloramos desdicha,puedo confirmar,
que sin tí nada existió, nada existe,nada existirá...
Ahora que suspiramos la fortaleza del corazón...
Solo te voy a recordar, que mi vida eres tú...
Solo te repetiré, que el dueño de mi alma eres tú,
poseedor de mi corazón, mi ángel del dulce dolor...
Yo seré tuya ahora y por siempre...
Aún antes y depués de la melancólica separación.
Zamanta Amélie Turunen Valo Sammet
todo era distinto, vivía engañada.. en fin.
Lo escribí por una situación que se cruzó por el camino que parecía interminable...
No sé que pasará con esa situación, pero ya no afectará como lo hubiese hecho antes...
Fue de las varioas cosas que escribí pensando en él.. en fin.
"Separación" [2/VII/09]
Tanto tiempo llevaba sin escuchar tú voz
y hoy, que por fin lo hago,
la más triste noticia te doy
la noticia de la separación.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Tengo tú sonrisa y tú voz en mi memoria,
mi más bello recuerdo, mi mas hermoso sueño.
Eres mi alma, eres mi vida, mi alegría,
mi esperanza, eres mi dulce agonía.
El sufrimiento sale por nuestros ojos,
empapandonos el rostro con lágrimas de dolor.
La idea de alejarme me asusta...
la idea de perderte me condena...
La idea de separarnos, nos mata...
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Mi mente no olvida el día en el que te encontre,
el día en que comencé a vivir de verdad,
el día que entendí la felicidad,
¿Porqué lloro con tan bello recuerdo?
No es la primera vez que el fin nos asecha,
no es la primera vez que lloramos una supuesta perdida
no es la primera vez amor, que la muerte nos llama
y que la vida nos dispara.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más
¿Acaso hicimos algo mal?
¿Nosotros no teniamos derecho a amar?
Vampiro del más dulce dolor
¿Qué hiciste para obtener mi corazón?
¿Como lograste enamorar mi alma temerosa?
Gracias a tí, conocí la felicidad,
Por tí, aprendí a amar
y supe lo que era llorar,
eres mi dulce angustía.
De mi mente no te vas, vives en ella,
no hay momento en el que no piense en tí,en tú voz, tú mirar...
La felicidad que no encontre en una vida,
tú me la diste en días.
Contigo comenzó mi vida, mi principio
y junto a tí, acabaré con la misma, mi final.
De porsi lejos, el mundo nos aleja más.
¿Qué fue lo que hicimos mal?
¿Por qué no nos dejan amar?
Pero ahora, al escucharnos...
el sufrimiento en nuestra voz...
Soy capaz de afirmarque no te dejaré de amar.
Ahora que lloramos desdicha,puedo confirmar,
que sin tí nada existió, nada existe,nada existirá...
Ahora que suspiramos la fortaleza del corazón...
Solo te voy a recordar, que mi vida eres tú...
Solo te repetiré, que el dueño de mi alma eres tú,
poseedor de mi corazón, mi ángel del dulce dolor...
Yo seré tuya ahora y por siempre...
Aún antes y depués de la melancólica separación.
Zamanta Amélie Turunen Valo Sammet
domingo, 28 de junio de 2009
L & D cap. 1
I
Sueño
No sé como llegue aquí, ni cuándo, simplemente al abrir los ojos aparece aquí, tendida en el húmedo césped. Todo está obscuro, apenas y se distingue la tenue luz de luna. ¿Qué demonios hago en el bosque? … no lo entiendo y menos estando ya tan negra la noche, deben de ser más de las doce. Me levante y comencé a caminar, conforme avanzo, la luna empieza a iluminarme un poco más. Llegue al borde del pequeño rio, se veía de maravilla con el agua completamente obscura, iluminada solamente por la tenue luz de la perfecta Luna y el reflejo de la misma en el agua. Había una hermosa Luna llena, la cual reinaba la obscura y cruda noche. Me acerque al borde del pequeño rio y me senté. La Luna se veía realmente maravillosa, siempre había sentido una atracción por ella, podría decirse que me identificaba en muchos sentidos con ella. Ambas estábamos rodeadas de estrellas y aun así nos sentíamos solas, o bueno, en mi caso, así era. Pensaba en la Luna como una de las cosas más bellas de este planeta, si no es que la más hermosa, el verla…me transmitía tantas cosas, dicha, esperanza, animo, melancolía… me quede mirándola fijamente y mis ojos se llenaron de inesperadas y abundantes lagrimas, las cuales no tenían porque estar saliendo, de nuevo…El viento soplo levemente, quebrando la perfecta paz que había en el lugar y logrando distraerme de mi absurda y repentina agonía.
-Lynella.
Apenas y fue un susurro, tan débil como el viento, pero no había duda de que era mi nombre.
-Lynella.
Esta vez, fue más claro. La voz me era casi familiar, pero no tenía idea de donde la había escuchado. Me puse de pie enseguida.
-Lynella…Lynella…Lynella.
¿Qué rayos…? La voz es profunda y muy atractiva debo admitir. Se escucha con un profundo eco, cada que termina de pronunciar mi nombre, comienza de nuevo.
-¡¿Quién eres?!
Lo grite tres veces y no recibí respuesta alguna. Cerré los ojos para calmarme un poco.
-Lynella.
Ya no era un eco, ni un suspiro, no. Podía sentir el roce de su aliento en mi nuca cuando pronuncio mi nombre. Me gire para mirarlo. No podía verle el rostro, solo su boca, estaba sonriendo. Era alto -unos cuantos centímetros más que yo- tenía el cabello de un extraño color, entre un negro penetrante y un castaño obscuro, lo tenía largo y ondulado, le llegaba un poco más debajo de la barbilla. Su sonrisa se amplio.
-Lynella.
Desapareció.
Mi reacción fue ridícula, me asuste. No por el hecho de que un extraño que, aparentemente me conocía estuviera siguiéndome y apareciendo y desapareciendo de la nada, sino porque ya no estaba frente a mí. Quería verlo otra vez y no sabía porque.
-Lynella…
¿Qué? La voz era diferente, de una mujer. La escuchaba mucho más fuerte.
-Lynn… -espero y suspiro con una notable impaciencia- ¡Lynella!, anda, despierta ya, Anna esta al teléfono.
¿Despierta? Que demo…
Sentí una leve sacudida por los hombros y abrí los ojos de golpe. Frente a mi estaba Charlotte, mi madre, con el teléfono en la mano. Carajo…estaba soñando.
-¿Qué pasa mamá? -estaba muy aturdida, apenas era entendible lo que pronunciaba- ¿Por qué me despiertas?
-Ay Lynn… -suspiro- llevo un buen rato llamándote, Anna te llama.
Me entrego el teléfono y salió de mi habitación.
-Diga.
-¿Te desperté verdad? -pregunto, nada avergonzada por supuesto- Lo siento.
-Descuida -bostece- ¿Qué pasa?
-Bueno, ¿tienes planes para esta noche?
-Hum, en realidad no, ¿Tu si?
-Así es y ahora, también tu.
-Hm, de acuerdo, ¿Qué haremos?
-Lo sabrás en la noche, descuida, te encantara -soltó una risita- pasare por ti a las ocho treinta, ¿está bien?
-Claro.
-Bien, ¡hasta entonces!
-Cuídate Anna.
-También tu, te quiero.
-Yo a ti, adiós.
Volvió a reír y colgó. Era casi imposible estar de mal humor con Anna cerca, esa era una de las razones por la cual la quería tanto. Era el tipo de persona que siempre estaba de buen humor, a pesar de la situación, siempre encontraba el lado positivo del asunto y si no existía, lo inventaba. Era como estar con una niña, siempre feliz. Éramos muy distintas en varios sentidos. Toda la vida he sido reservada, sensible y realista. Solo me abría completamente ante Leo y Anna, eran quienes me conocían completamente. Cuando estaba con ellos, hablaba y reía mucho, una simplona. Y a la vez, tenía una sensibilidad asquerosa. He odiado muchas veces esta sensibilidad, la considero mi mayor defecto, al contrario de lo que la mayoría dice.
Deje el teléfono sobre la mesa de noche, mire el reloj. Hum…eran las once y media. Me levante con una desgana increíble, fue al baño para lavarme la cara y los dientes. También cepille mi cabello, era un desastre. Al salir del baño, me dirigí escaleras abajo, para desayunar algo, a pesar del poco apetito que tenía en ese momento. Tome una manzana del frutero y me senté en comedor. Mordisqueaba la roja manzana mientras veía como mis padres iban de un lado a otro, alegano lo tarde que era y la poca consideración del otro. Era ridículo que siguieran juntos, ya no había nada que salvar. Charlotte y Alec -mi padre- habían dejado de llevarse bien desde hace unos cuatro o cinco meses. Si se hablaban era para discutir por cualquier tontería, si no era así, ignoraban la existencia del otro. Al principio me dolía muchísimo verlos sufrir a ambos, hace mucho que ya no lloraba por sus peleas, aunque claro, eran peleas mucho más leves, las primeras eran espantosas, ya casi no dolía tanto, me había prometido no dejar que me afectara más. Peleaban tan frecuentemente que ya me había acostumbrado y siempre era por alguna estupidez, incluso varias veces yo misma les sugería que se dejaran de niñerías y firmaran el divorcio de una buena vez. Por fin ambos se callan y ahora comienzan a quejarse para sí, argumentando que solo pierden el tiempo, etc., etc. Ambos se dirigen a la puerta de entrada y clavan su mirada en mí, la de Alec, frustrada y dolida y la de Charlotte, molesta y sentida. Mi padre rompió el silencio.
-¡Adiós Lynn! Te veré en la noche -me sonrió- Cuídate, te quiero.
-También yo, cuídate -le devolví la sonrisa, lo más natural posible.
Rodeo a mi madre para poder salir, le dedico una leve sonrisa y salió. Al poco tiempo, se escucho el motor de su auto se había ido. Mi madre suspiro, no se si aliviada o dolida. Me miro y me sonrió.
-Cuídate Lynn, te quiero.
-Cuídate también, te quiero.
Volvió a sonreírme y salió. No era nada nuevo que estuviera sola, al principio me incomodaba, pero termine por hacerme amiga de mi soledad, ahora disfrutaba mucho tener tiempo solamente para mi y mi mente, aunque…claro, había excepciones, había veces en las que me sentía enserio…perdida, sí, esa es la palabra, perdida y completamente vacía. Al terminarme la manzana tire lo que había quedado y me puse a recoger los platos que ya estaban limpios. Cuando termine subí a mi habitación, hice mi cama y me fui a la ducha. Mientras me bañaba, el chico de mi sueño ocupo mi mente, no era la primera vez que soñaba con el, siempre era en lugares diferentes, nunca en el bosque o en el cementerio, además fue la primera vez que llegue a creer que en verdad estaba ahí, con él. Lo había sentido tan real, tan vivo, recordaba su voz a la perfección. Su voz… ¿Por qué me era tan familiar? ¿Por qué no lograba identificarla? Hfm… le estaba dando demasiada importancia, era simplemente un sueño…un sueño el cual parecía haberme traumado. Bueno, no era la primera vez que me traumaba con algo, en realidad, era algo obsesiva, además… ¡Demonios! Se termino el agua caliente…pf, por suerte ya me había lavado el cabello, solo tenía un poco de jabón en el cuerpo. Al salir, me envolví en una toalla y fui a mi habitación. Tome del armario unos jeans azules, un poco deslavados y una blusa de tirantes negra. Me seque el cabello con la secadora, para así evitar que se esponjara, después lo planché un poco para que no se enchinara. Tome el delineador negro y tracé una delgada línea por el contorno de mi ojo, lo hacia por costumbre, siempre me delineaba los ojos y además, así me vería un poco más decente. Mire de reojo el reloj, apenas la una con diez, tenía bastante tiempo antes de que Anna llegara, hm bueno, mataría el rato con algún libro, con música o aun mejor, con ambos. Tome mi ipod de la mesita de noche y lo conecte a sus bocinas, no tenía ganas de escuchar nada fuerte, ruidoso o rápido ahora, así que puse Apocalyptica, pese a que también son metal, sus cellos le dan un toque increíblemente relajante, puse “Romance”, una de mis favoritas. Tome del armario mi volumen de “Cumbres Borrascosas”, ya lo había leído más de una vez, lo volvía a hacer por placer solamente, este libro me gustaba de verdad, era tan trágico, romántico, tan lleno de pasión y odio, con una buena dosis de venganza, era simplemente un libro perfecto para mi. Acomode las almohadas de forma en que pudiese estar lo más erecta posible, me acosté y comencé a leer, perdiéndome en el Londres de 1801 y en la delicada y relajante música.
En el momento en que Francés muere al dar a luz, sonó el teléfono. Tome un pedazo de papel y lo puse en la hoja en al que me quede. Me estire un poco y luego alargue el brazo hasta la mesita de noche y me lleve el teléfono al oído.
-Diga.
-Hola, Lynn.
-¡Leo, Hola! ¿Cómo estás?
-Bien gracias, ¿tu?
-También, ¿Qué pasa?
-¿Qué tienes planeado para hoy?
-Hm en realidad no lo sé, Anna me llamo en la mañana, me invito a no sé donde, pasara por aquí a las ocho y media, ¿quieres venir?
-¡Claro! ¿Podría llegar a tu casa como en dos horas? Así no tienen que esperarme ni nada.
-Por supuesto que puedes, lo sabes.
-Bien, gracias. Nos veremos entonces.
-Está bien, ¡adiós Leo!
-Cuídate Lynn, te quiero.
-También yo, cuídate.
Colgó. Comencé a marcar otro número.
-¿Si?
-Hola Anna, soy Lynella.
-Oh, Hola Lynn, ¿Qué pasa?
-Nada, acabo de hablar con Leo y lo invite esta noche, no importa, ¿cierto?
-¡Claro que no! De hecho, iba a llamarlo cuando llamaste tu.
-Oh, de acuerdo, bueno, estará en mi casa para cuando llegues.
-Ok, cuídate, ¡Nos vemos!
-También tu, adiós.
Al colgar, dirigí la mirada hacia el reloj, hmf, apenas las tres y media, aun me quedaba bastante tiempo, pero ya no tenía ganas de leer… mejor dormiría un poco así compensaría mi nulo descansó de anoche. Volví a tumbarme en la cama y nuevamente tome mi ipod, me fui a las listas de reproducción y puse la que tenia las canciones que me relajaban, pulse play y comenzó “Memory” de Epica, tan pronto empezó a cantar, cerré los ojos y me perdí en el sonido del piano, en su voz y en la obscuridad que me invadió tan pronto cerré los ojos, intentando olvidarme de todo y poder descansar.
Parecía que apenas y habían pasado unos segundos cuando volví a abrir los ojos, gracias al sonido del timbre. Fui escaleras abajo para abrir la puerta, el timbre no dejaba de sonar, comenzaba a dolerme la cabeza. Abrí la puerta casi arrancándola -literalmente, claro- era Leo. ¿Qué no había dicho dos horas?
-¡Hola! -le sonreí ampliamente- pasa.
-Gracias -dijo secamente mientras atravesaba la puerta- Em… ¿estabas dormida verdad?
-Si… ¿porque?
-Pues…llevo casi una hora afuera esperando.
-¿Enserio? -enrojecí- ¿Qué hora es?
-Seis cuarenta.
-¡Ay, Leo!... Lo siento muchísimo, me quede dormida, no pensé que por tanto…
Empezó a reír.
-Oh vamos, descuida, soy igual…o incluso peor. Además, me imagine que lo estarías, así que fui por algo de comer y luego volví a esperarte otra hora -fruncí el ceño, al verme, volvió a reír- Tranquila, no pasa nada. -me paso un brazo por el hombro- ¿Alguna idea de que es lo que vamos a hacer por la noche?
-Ni una sola, Anna no quiso decirme nada.
-Típico en ella -rio por lo bajo, al parecer, venia de muy buen humor. Miro su reloj- Hum, aun nos quedan casi dos horas antes de que llegue, ¿Qué te gustaría hacer?
-Pues, ya leí y dormí…hum… ¡Ya se!, ayer por la noche, miraba un concierto, ¿quieres verlo? Lo tengo en DVD…
-Claro, ¿de quién es?
-Nightwish, End of an Era.
-¡Perfecto!, ve por el, encenderé el televisor y el Dvd
Quito su brazo de mis hombros y se dirigió hacia la sala mientras, yo subía las escaleras. Camine con tranquilidad hacia mi habitación y lo tome del armario, luego regrese con
él. Puse el disco en el reproductor y oprimí play para que comenzara, acto seguido me fui a sentar en el sofá junto a Leo. Solo preste atención a las primeras dos canciones, después, un montón de cosas empezaron a ocupar mi mente, desconectándome de mi cuerpo. Lo que más ocupaba mi mente, era mi sueño de anoche, aun podía oír su voz en mi oído, también podía visualizarlo a la perfección o bueno, lo que pude ver en el sueño, se quedo en mi mente buena parte del repertorio. Logre volver a concentrarme en la pantalla cuando comenzaron a tocas “Over the hills and Far Away”. Leo no hablaba, estaba totalmente concentrado en la pantalla, en la música y en sus perfectas letras, menos no se podía esperar, era un grupo excelente. Decidí perderme con el en lo que restaba del concierto, no fue tan difícil, me fascinaban sus canciones. Justo cuando terminaron de tocar “Wish I had an Angel”, sonó el timbre nuevamente. Me levante para abrir, mientras que Leo apagaba todo. Abrí la puerta y ahí estaba Anna. Era difícil que no te agradara, su aspecto era…era encantador. Era un poco más baja que yo, tenía el cabello largo y ondulado, de un negro intenso, que contrastaba increíblemente con su piel clara y pálida. Sus ojos eran pequeños, de un color como chocolate amargo, siempre tenían una chispa de alegría.
-¿Listos? -preguntó, con una sonrisa en el rostro.
-Si -le devolví la sonrisa- vamos Leo.
-¡Hola, Anna! -dijo mientras me rodeaba para salir y saludarla- Emm... Anna, ¿a dónde nos
piensas llevar?
Ella soltó una risita.
-Iremos a encontrarnos con un amigo mío y amigos de el.
-¿En dónde? -pregunte mientras cerraba la puerta- ¿lo conocemos?
-Hm, tal vez de vista, se llama Demián. Lo veremos en el cementerio.
-Valla…el cementerio… -suspire- llevo tiempo sin ir.
-Sí, también yo- dijo Leo.
-¡Genial! -su sonrisa se amplió aun más- ¡será mucho mejor entonces, vamos!
Sueño
No sé como llegue aquí, ni cuándo, simplemente al abrir los ojos aparece aquí, tendida en el húmedo césped. Todo está obscuro, apenas y se distingue la tenue luz de luna. ¿Qué demonios hago en el bosque? … no lo entiendo y menos estando ya tan negra la noche, deben de ser más de las doce. Me levante y comencé a caminar, conforme avanzo, la luna empieza a iluminarme un poco más. Llegue al borde del pequeño rio, se veía de maravilla con el agua completamente obscura, iluminada solamente por la tenue luz de la perfecta Luna y el reflejo de la misma en el agua. Había una hermosa Luna llena, la cual reinaba la obscura y cruda noche. Me acerque al borde del pequeño rio y me senté. La Luna se veía realmente maravillosa, siempre había sentido una atracción por ella, podría decirse que me identificaba en muchos sentidos con ella. Ambas estábamos rodeadas de estrellas y aun así nos sentíamos solas, o bueno, en mi caso, así era. Pensaba en la Luna como una de las cosas más bellas de este planeta, si no es que la más hermosa, el verla…me transmitía tantas cosas, dicha, esperanza, animo, melancolía… me quede mirándola fijamente y mis ojos se llenaron de inesperadas y abundantes lagrimas, las cuales no tenían porque estar saliendo, de nuevo…El viento soplo levemente, quebrando la perfecta paz que había en el lugar y logrando distraerme de mi absurda y repentina agonía.
-Lynella.
Apenas y fue un susurro, tan débil como el viento, pero no había duda de que era mi nombre.
-Lynella.
Esta vez, fue más claro. La voz me era casi familiar, pero no tenía idea de donde la había escuchado. Me puse de pie enseguida.
-Lynella…Lynella…Lynella.
¿Qué rayos…? La voz es profunda y muy atractiva debo admitir. Se escucha con un profundo eco, cada que termina de pronunciar mi nombre, comienza de nuevo.
-¡¿Quién eres?!
Lo grite tres veces y no recibí respuesta alguna. Cerré los ojos para calmarme un poco.
-Lynella.
Ya no era un eco, ni un suspiro, no. Podía sentir el roce de su aliento en mi nuca cuando pronuncio mi nombre. Me gire para mirarlo. No podía verle el rostro, solo su boca, estaba sonriendo. Era alto -unos cuantos centímetros más que yo- tenía el cabello de un extraño color, entre un negro penetrante y un castaño obscuro, lo tenía largo y ondulado, le llegaba un poco más debajo de la barbilla. Su sonrisa se amplio.
-Lynella.
Desapareció.
Mi reacción fue ridícula, me asuste. No por el hecho de que un extraño que, aparentemente me conocía estuviera siguiéndome y apareciendo y desapareciendo de la nada, sino porque ya no estaba frente a mí. Quería verlo otra vez y no sabía porque.
-Lynella…
¿Qué? La voz era diferente, de una mujer. La escuchaba mucho más fuerte.
-Lynn… -espero y suspiro con una notable impaciencia- ¡Lynella!, anda, despierta ya, Anna esta al teléfono.
¿Despierta? Que demo…
Sentí una leve sacudida por los hombros y abrí los ojos de golpe. Frente a mi estaba Charlotte, mi madre, con el teléfono en la mano. Carajo…estaba soñando.
-¿Qué pasa mamá? -estaba muy aturdida, apenas era entendible lo que pronunciaba- ¿Por qué me despiertas?
-Ay Lynn… -suspiro- llevo un buen rato llamándote, Anna te llama.
Me entrego el teléfono y salió de mi habitación.
-Diga.
-¿Te desperté verdad? -pregunto, nada avergonzada por supuesto- Lo siento.
-Descuida -bostece- ¿Qué pasa?
-Bueno, ¿tienes planes para esta noche?
-Hum, en realidad no, ¿Tu si?
-Así es y ahora, también tu.
-Hm, de acuerdo, ¿Qué haremos?
-Lo sabrás en la noche, descuida, te encantara -soltó una risita- pasare por ti a las ocho treinta, ¿está bien?
-Claro.
-Bien, ¡hasta entonces!
-Cuídate Anna.
-También tu, te quiero.
-Yo a ti, adiós.
Volvió a reír y colgó. Era casi imposible estar de mal humor con Anna cerca, esa era una de las razones por la cual la quería tanto. Era el tipo de persona que siempre estaba de buen humor, a pesar de la situación, siempre encontraba el lado positivo del asunto y si no existía, lo inventaba. Era como estar con una niña, siempre feliz. Éramos muy distintas en varios sentidos. Toda la vida he sido reservada, sensible y realista. Solo me abría completamente ante Leo y Anna, eran quienes me conocían completamente. Cuando estaba con ellos, hablaba y reía mucho, una simplona. Y a la vez, tenía una sensibilidad asquerosa. He odiado muchas veces esta sensibilidad, la considero mi mayor defecto, al contrario de lo que la mayoría dice.
Deje el teléfono sobre la mesa de noche, mire el reloj. Hum…eran las once y media. Me levante con una desgana increíble, fue al baño para lavarme la cara y los dientes. También cepille mi cabello, era un desastre. Al salir del baño, me dirigí escaleras abajo, para desayunar algo, a pesar del poco apetito que tenía en ese momento. Tome una manzana del frutero y me senté en comedor. Mordisqueaba la roja manzana mientras veía como mis padres iban de un lado a otro, alegano lo tarde que era y la poca consideración del otro. Era ridículo que siguieran juntos, ya no había nada que salvar. Charlotte y Alec -mi padre- habían dejado de llevarse bien desde hace unos cuatro o cinco meses. Si se hablaban era para discutir por cualquier tontería, si no era así, ignoraban la existencia del otro. Al principio me dolía muchísimo verlos sufrir a ambos, hace mucho que ya no lloraba por sus peleas, aunque claro, eran peleas mucho más leves, las primeras eran espantosas, ya casi no dolía tanto, me había prometido no dejar que me afectara más. Peleaban tan frecuentemente que ya me había acostumbrado y siempre era por alguna estupidez, incluso varias veces yo misma les sugería que se dejaran de niñerías y firmaran el divorcio de una buena vez. Por fin ambos se callan y ahora comienzan a quejarse para sí, argumentando que solo pierden el tiempo, etc., etc. Ambos se dirigen a la puerta de entrada y clavan su mirada en mí, la de Alec, frustrada y dolida y la de Charlotte, molesta y sentida. Mi padre rompió el silencio.
-¡Adiós Lynn! Te veré en la noche -me sonrió- Cuídate, te quiero.
-También yo, cuídate -le devolví la sonrisa, lo más natural posible.
Rodeo a mi madre para poder salir, le dedico una leve sonrisa y salió. Al poco tiempo, se escucho el motor de su auto se había ido. Mi madre suspiro, no se si aliviada o dolida. Me miro y me sonrió.
-Cuídate Lynn, te quiero.
-Cuídate también, te quiero.
Volvió a sonreírme y salió. No era nada nuevo que estuviera sola, al principio me incomodaba, pero termine por hacerme amiga de mi soledad, ahora disfrutaba mucho tener tiempo solamente para mi y mi mente, aunque…claro, había excepciones, había veces en las que me sentía enserio…perdida, sí, esa es la palabra, perdida y completamente vacía. Al terminarme la manzana tire lo que había quedado y me puse a recoger los platos que ya estaban limpios. Cuando termine subí a mi habitación, hice mi cama y me fui a la ducha. Mientras me bañaba, el chico de mi sueño ocupo mi mente, no era la primera vez que soñaba con el, siempre era en lugares diferentes, nunca en el bosque o en el cementerio, además fue la primera vez que llegue a creer que en verdad estaba ahí, con él. Lo había sentido tan real, tan vivo, recordaba su voz a la perfección. Su voz… ¿Por qué me era tan familiar? ¿Por qué no lograba identificarla? Hfm… le estaba dando demasiada importancia, era simplemente un sueño…un sueño el cual parecía haberme traumado. Bueno, no era la primera vez que me traumaba con algo, en realidad, era algo obsesiva, además… ¡Demonios! Se termino el agua caliente…pf, por suerte ya me había lavado el cabello, solo tenía un poco de jabón en el cuerpo. Al salir, me envolví en una toalla y fui a mi habitación. Tome del armario unos jeans azules, un poco deslavados y una blusa de tirantes negra. Me seque el cabello con la secadora, para así evitar que se esponjara, después lo planché un poco para que no se enchinara. Tome el delineador negro y tracé una delgada línea por el contorno de mi ojo, lo hacia por costumbre, siempre me delineaba los ojos y además, así me vería un poco más decente. Mire de reojo el reloj, apenas la una con diez, tenía bastante tiempo antes de que Anna llegara, hm bueno, mataría el rato con algún libro, con música o aun mejor, con ambos. Tome mi ipod de la mesita de noche y lo conecte a sus bocinas, no tenía ganas de escuchar nada fuerte, ruidoso o rápido ahora, así que puse Apocalyptica, pese a que también son metal, sus cellos le dan un toque increíblemente relajante, puse “Romance”, una de mis favoritas. Tome del armario mi volumen de “Cumbres Borrascosas”, ya lo había leído más de una vez, lo volvía a hacer por placer solamente, este libro me gustaba de verdad, era tan trágico, romántico, tan lleno de pasión y odio, con una buena dosis de venganza, era simplemente un libro perfecto para mi. Acomode las almohadas de forma en que pudiese estar lo más erecta posible, me acosté y comencé a leer, perdiéndome en el Londres de 1801 y en la delicada y relajante música.
En el momento en que Francés muere al dar a luz, sonó el teléfono. Tome un pedazo de papel y lo puse en la hoja en al que me quede. Me estire un poco y luego alargue el brazo hasta la mesita de noche y me lleve el teléfono al oído.
-Diga.
-Hola, Lynn.
-¡Leo, Hola! ¿Cómo estás?
-Bien gracias, ¿tu?
-También, ¿Qué pasa?
-¿Qué tienes planeado para hoy?
-Hm en realidad no lo sé, Anna me llamo en la mañana, me invito a no sé donde, pasara por aquí a las ocho y media, ¿quieres venir?
-¡Claro! ¿Podría llegar a tu casa como en dos horas? Así no tienen que esperarme ni nada.
-Por supuesto que puedes, lo sabes.
-Bien, gracias. Nos veremos entonces.
-Está bien, ¡adiós Leo!
-Cuídate Lynn, te quiero.
-También yo, cuídate.
Colgó. Comencé a marcar otro número.
-¿Si?
-Hola Anna, soy Lynella.
-Oh, Hola Lynn, ¿Qué pasa?
-Nada, acabo de hablar con Leo y lo invite esta noche, no importa, ¿cierto?
-¡Claro que no! De hecho, iba a llamarlo cuando llamaste tu.
-Oh, de acuerdo, bueno, estará en mi casa para cuando llegues.
-Ok, cuídate, ¡Nos vemos!
-También tu, adiós.
Al colgar, dirigí la mirada hacia el reloj, hmf, apenas las tres y media, aun me quedaba bastante tiempo, pero ya no tenía ganas de leer… mejor dormiría un poco así compensaría mi nulo descansó de anoche. Volví a tumbarme en la cama y nuevamente tome mi ipod, me fui a las listas de reproducción y puse la que tenia las canciones que me relajaban, pulse play y comenzó “Memory” de Epica, tan pronto empezó a cantar, cerré los ojos y me perdí en el sonido del piano, en su voz y en la obscuridad que me invadió tan pronto cerré los ojos, intentando olvidarme de todo y poder descansar.
Parecía que apenas y habían pasado unos segundos cuando volví a abrir los ojos, gracias al sonido del timbre. Fui escaleras abajo para abrir la puerta, el timbre no dejaba de sonar, comenzaba a dolerme la cabeza. Abrí la puerta casi arrancándola -literalmente, claro- era Leo. ¿Qué no había dicho dos horas?
-¡Hola! -le sonreí ampliamente- pasa.
-Gracias -dijo secamente mientras atravesaba la puerta- Em… ¿estabas dormida verdad?
-Si… ¿porque?
-Pues…llevo casi una hora afuera esperando.
-¿Enserio? -enrojecí- ¿Qué hora es?
-Seis cuarenta.
-¡Ay, Leo!... Lo siento muchísimo, me quede dormida, no pensé que por tanto…
Empezó a reír.
-Oh vamos, descuida, soy igual…o incluso peor. Además, me imagine que lo estarías, así que fui por algo de comer y luego volví a esperarte otra hora -fruncí el ceño, al verme, volvió a reír- Tranquila, no pasa nada. -me paso un brazo por el hombro- ¿Alguna idea de que es lo que vamos a hacer por la noche?
-Ni una sola, Anna no quiso decirme nada.
-Típico en ella -rio por lo bajo, al parecer, venia de muy buen humor. Miro su reloj- Hum, aun nos quedan casi dos horas antes de que llegue, ¿Qué te gustaría hacer?
-Pues, ya leí y dormí…hum… ¡Ya se!, ayer por la noche, miraba un concierto, ¿quieres verlo? Lo tengo en DVD…
-Claro, ¿de quién es?
-Nightwish, End of an Era.
-¡Perfecto!, ve por el, encenderé el televisor y el Dvd
Quito su brazo de mis hombros y se dirigió hacia la sala mientras, yo subía las escaleras. Camine con tranquilidad hacia mi habitación y lo tome del armario, luego regrese con
él. Puse el disco en el reproductor y oprimí play para que comenzara, acto seguido me fui a sentar en el sofá junto a Leo. Solo preste atención a las primeras dos canciones, después, un montón de cosas empezaron a ocupar mi mente, desconectándome de mi cuerpo. Lo que más ocupaba mi mente, era mi sueño de anoche, aun podía oír su voz en mi oído, también podía visualizarlo a la perfección o bueno, lo que pude ver en el sueño, se quedo en mi mente buena parte del repertorio. Logre volver a concentrarme en la pantalla cuando comenzaron a tocas “Over the hills and Far Away”. Leo no hablaba, estaba totalmente concentrado en la pantalla, en la música y en sus perfectas letras, menos no se podía esperar, era un grupo excelente. Decidí perderme con el en lo que restaba del concierto, no fue tan difícil, me fascinaban sus canciones. Justo cuando terminaron de tocar “Wish I had an Angel”, sonó el timbre nuevamente. Me levante para abrir, mientras que Leo apagaba todo. Abrí la puerta y ahí estaba Anna. Era difícil que no te agradara, su aspecto era…era encantador. Era un poco más baja que yo, tenía el cabello largo y ondulado, de un negro intenso, que contrastaba increíblemente con su piel clara y pálida. Sus ojos eran pequeños, de un color como chocolate amargo, siempre tenían una chispa de alegría.
-¿Listos? -preguntó, con una sonrisa en el rostro.
-Si -le devolví la sonrisa- vamos Leo.
-¡Hola, Anna! -dijo mientras me rodeaba para salir y saludarla- Emm... Anna, ¿a dónde nos
piensas llevar?
Ella soltó una risita.
-Iremos a encontrarnos con un amigo mío y amigos de el.
-¿En dónde? -pregunte mientras cerraba la puerta- ¿lo conocemos?
-Hm, tal vez de vista, se llama Demián. Lo veremos en el cementerio.
-Valla…el cementerio… -suspire- llevo tiempo sin ir.
-Sí, también yo- dijo Leo.
-¡Genial! -su sonrisa se amplió aun más- ¡será mucho mejor entonces, vamos!
martes, 26 de mayo de 2009
Mi Alma en Dos
Oum, lo hice por causa de un dilema interno...xP
O bueno no...es complicado de explicar...
"Mi Alma en Dos"
(4/III/09)
Otra vez, entre cuatro paredes,
aislada de la luz
y con el alma en dos
me encuentro hoy.
Mi alma en dos se partio,
una parte salio a la luz
y la otra en la obscuridad
se sumio.
La mitad que a la luz salio,
encontró a su Luna de mediodía,
la felicidad que le dio la misma,
acabo con su antigua melancolia.
La que con la obscuridad huyó,
a su Sol de media noche encontró
el cual, dicha y sonrisas le entregó
y a su agonia derrotó.
Mi alma en dos se partió,
una esta llena de cariño y
alegria y la otra, sumida
en amor y melancolia.
La luz ilumino una parte mía,
haciendome creer que aun amanecia.
Me encuentro llena de dicha, una mitad mía
goza de gran alegria.
La noche consuela mi otra parte,
arrulandome con delicadeza.
La obscuridad se acerca a mi
roto corazón, ofreciendole
el más intenso amor.
Las mitades de mi alma no se unen,
una esta encantada con el cariño
de la mañana y la otra, se encuentra
enamorada de la obscuridad nocturna.
Mi alma en dos se partio,
una parte salio a la luz
y la otra, en la obscuridad
se sumio.
Y hoy, entre cuatro paredes,
me encuentro yo, sin saber que
debo hacer, por mi alma en dos.
Una va de la mano con el amanecer...
Y la otra, abrazada al anochecer.
O bueno no...es complicado de explicar...
"Mi Alma en Dos"
(4/III/09)
Otra vez, entre cuatro paredes,
aislada de la luz
y con el alma en dos
me encuentro hoy.
Mi alma en dos se partio,
una parte salio a la luz
y la otra en la obscuridad
se sumio.
La mitad que a la luz salio,
encontró a su Luna de mediodía,
la felicidad que le dio la misma,
acabo con su antigua melancolia.
La que con la obscuridad huyó,
a su Sol de media noche encontró
el cual, dicha y sonrisas le entregó
y a su agonia derrotó.
Mi alma en dos se partió,
una esta llena de cariño y
alegria y la otra, sumida
en amor y melancolia.
La luz ilumino una parte mía,
haciendome creer que aun amanecia.
Me encuentro llena de dicha, una mitad mía
goza de gran alegria.
La noche consuela mi otra parte,
arrulandome con delicadeza.
La obscuridad se acerca a mi
roto corazón, ofreciendole
el más intenso amor.
Las mitades de mi alma no se unen,
una esta encantada con el cariño
de la mañana y la otra, se encuentra
enamorada de la obscuridad nocturna.
Mi alma en dos se partio,
una parte salio a la luz
y la otra, en la obscuridad
se sumio.
Y hoy, entre cuatro paredes,
me encuentro yo, sin saber que
debo hacer, por mi alma en dos.
Una va de la mano con el amanecer...
Y la otra, abrazada al anochecer.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Susurro para un Decaído
Bien, no tengo idea de cuando lo escribi, es de lo primero que hice. Fue por ahí de Agosto-Septiembre
"Susurro para un Decaído"
Dentro de cada persona,
En lo más profundo de su ser
Ay una voz
Que ah gritos pide ser escuchada
Amigo mío esa voz soy yo
Tu alma, tu razón.
Diciéndote que dejes aquello que solo te ah herido
Deja ya de tu corazón lastimar
Que mañana un nuevo día será
No pienses en el ayer, ni en el que dirán
Lo que importa aquí, no es la opinión
Que los demás tengan sobre ti
Sino la imagen que di ti mismo
Puedes llegar a tener.
El amor te ah pateado, la vida te ah pisado
No pienses mas en ella, una mentira echa mujer
Que con su voz lentamente fue seduciéndote
Nos ah engañado haciéndonos pensar
Que era una bella alma
Que solo quería amar.
Ahora los dos estamos mal,
El desamor nos acosa,
Intenta llenarnos de miedo,
De tristeza, de amargura.
Pero detrás de todo ese dolor
Estoy YO, tu voz,
Tú conciencia,
Que aunque también engañada,
Se que no hay que dejarse vencer,
Siempre amanecerá otra vez!
Ahora levántate!
Muéstrale a la vida, que sigues aquí,
Listo para luchar y como
No, para vencer!
La vida nos pone pruebas, tentaciones
Para hacernos caer, ella era una tentación,
Que con sus mentiras casi logra vencer,
Pensó que lo consiguió,
Más todo al revés le salió
Ahora tu estas aquí, de pie,
Listo para empezar otra vez,
Ahora ve, sigue tu camino
Que yo te susurro al oído,
Que no es tarde para volar
Y a tus miedos ahogar
Un nuevo día nos esperara
Para juntos triunfar.
sábado, 16 de mayo de 2009
"Noche"
Bien, estaba realmente aburrida y me encontre con esta pagina, así que decidi crear un blog...
Estare subiendo principalmente, la cantidad de cosas que he escrito, no creo hacerlo con frecuencia, pero en fin, les dejo este:
"Noche" (25/III/09)
En esta cruda noche,
la luna me acompaña,
me canta al oído y
me bendice con su luz.
En la noche revivo,
con la luna me identifico,
su agonia es mi melancolia,
su soledad, mi compañia.
La luna, perdida entre estrellas,
en un mar de sueños,
Oh!, La luna tan sola...
Vago por la noche,
en mi propia obscuridad,
recordandome lo que soy
y lo que nuca sere.
Seduzco, para mi mayor deseo conseguir.
Mato, para otra noche sobrevivir.
Miento y atraigo a mi presa,
La engaño, para que su sangre nade en mis venas.
Y ahora tu, que intrigado me miras,
Ven...no te hare daño...
Acercate a mi, no puedes evitarlo...
¡Ha! Perdiste...tu vida me dara un nuevo día.
Estare subiendo principalmente, la cantidad de cosas que he escrito, no creo hacerlo con frecuencia, pero en fin, les dejo este:
"Noche" (25/III/09)
En esta cruda noche,
la luna me acompaña,
me canta al oído y
me bendice con su luz.
En la noche revivo,
con la luna me identifico,
su agonia es mi melancolia,
su soledad, mi compañia.
La luna, perdida entre estrellas,
en un mar de sueños,
Oh!, La luna tan sola...
Vago por la noche,
en mi propia obscuridad,
recordandome lo que soy
y lo que nuca sere.
Seduzco, para mi mayor deseo conseguir.
Mato, para otra noche sobrevivir.
Miento y atraigo a mi presa,
La engaño, para que su sangre nade en mis venas.
Y ahora tu, que intrigado me miras,
Ven...no te hare daño...
Acercate a mi, no puedes evitarlo...
¡Ha! Perdiste...tu vida me dara un nuevo día.
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